Encuentro cada noche el veneno me convierto en victima de tus largas piernas dejo caer en ti mi agitado corazón y lo devoras quien necesita latidos si eres el cielo. Luego en los valles salvajes de tu ser me sumerjo rendido mando todo al diablo y me abrazo a tus entrañas dulce noche que me salva. No necesitamos despertar crecemos en los rincones saciados del alba cansados de tanto amar, amarte, amarme… matarme